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Eficiencia energética

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El etiquetado de eficiencia energética de calefacción para viviendas permite calificar la eficacia de la envolvente y su aislamiento, según la transmitancia térmica en época invernal.
La norma IRAM 11900 entró en vigencia en mayo de 2010, y consta de un sistema comparativo de ocho clases de eficiencia energética de calefacción para todo tipo de edificios, identificada por letras (de la A a la H), como el que rige para los equipos de aire acondicionado, heladeras, lavarropas y estufas a gas.

El “etiquetado” energético permite al usuario tener información sobre el nivel aislación térmica que tiene el edificio que va a habitar, ya que una vivienda correctamente aislada permite un ahorro de energía que en algunos casos llega a ser de hasta el 60 por ciento. La relevancia de esta norma radica en que el sector de la vivienda consume un tercio de la energía generada en nuestro país, a partir de fuentes térmicas y nucleares, es decir, de recursos no renovables.

La mejor energía es la que no se gasta

Mientras en Argentina, estas normativas comienzan muy lentamente a aplicarse, en España, ya han comenzado a poner multas de hasta 6000 euros a los propietarios que -en caso de venta o alquiler de la vivienda- no cumplan con el certificado energético.
Cabe aclarar que las normas de aislación térmica comenzaron a desarrollarse en Europa en las décadas del ‘20 y ‘30 del siglo pasado. No es posible comparar la exigente normativa europea en relación a la de nuestro país, sin previamente haber atravesado un proceso de casi 100 años de aprendizaje y adaptación.
Frente a este contexto, una solución a la actual deficiencia en las fachadas (y por ende, al mal rendimiento de la energía en viviendas) es recurrir a un recurso tan sencillo como eficiente: La Persiana.
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